En la diabetes, la actividad física cumple un papel fundamental junto con la dieta y el tratamiento que sigues. No en vano son más propensos a padecer esta enfermedad personas con hábitos de sedentarismo, o escaso trabajo muscular.

El ejercicio ayuda a perder la glucosa en la sangre; es decir, es una manera natural para que el azúcar vaya a tus músculos sin recurrir a las pastillas o las inyecciones de insulina. Además, es una fuente de ayuda para equilibrar tu peso, lo cual es importante debido a la dieta que acostumbras.

Rutinas para ejercitar

Ahora bien, ¿cuál es la manera correcta de ejercitarte?

Como las actividades físicas dependen de cada persona, siempre son recomendables aquellos ejercicios en los que trabajes muchos músculos, pero de manera moderada y sin mucho esfuerzo. Nadar, montar en bicicleta, caminar o correr son ideales.

Algo que no debes olvidar es que, además de llevar la glucosa a los músculos, el ejercicio también prepara a estos últimos para que absorban de mejor manera la insulina. Sin embargo, el no tener un control puede generarte hipoglucemia. Por ello son recomendables las rutinas.

Dos o tres veces por semana, durante 20 minutos está bien para comenzar.

¡No lo olvides!

Hay otros aspectos que debes tomar en cuenta. El primero es que la diabetes también está relacionada con otras enfermedades, como problemas cardiovasculares. Para ello debes recordar lo siguiente:

  • Nunca hagas ejercicio solo.
  • Revisa tu nivel de glucosa antes, durante y después de ejercitarte.
  • Toma abundante líquido.
  • Es importante tener suplementos de hidratos de carbono.
  • Planea tus actividades físicas para cuando no haga tanto calor.

No olvides consultar a tu médico al momento de planear tu rutina de ejercicios. Recuerda también que hay ciertas complicaciones que solo tú puedes padecer, por lo que siempre será necesario diseñar estrategias que te permitan disfrutar de la actividad física sin que esta complique tu calidad de vida.

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