Bebidas alcohólicas y diabetes: ¿son compatibles?

Los diabéticos pueden beber alcohol, pero con cuidado. Existen estudios que revelan poco efecto del licor en el control de la glucosa en la sangre, siempre que se tome moderadamente.

El paciente diagnosticado con la enfermedad debe tener prácticamente los mismos cuidados que una persona sana, cuando ingiere tragos.

Lo de la precaución se debe a que el alcohol en exceso tiene síntomas muy parecidos a los de la hipoglucemia, es decir, desorientación, mareo y sueño.

Sucede que hay personas que confunden una cosa con la otra y creen que están embriagados cuando en realidad necesitan atención médica por un ataque hipoglucémico. Estos pueden presentarse hasta 36 horas después de beber.

 

Aprenda cómo beber, si es diabético

Las sugerencias generales apuntan a que las mujeres no deberían tomar más de un trago diario, mientras que los hombres no más de dos.

Cuando se dice “un trago”, corresponde a 12 onzas en el caso de una cerveza, cinco onzas si es una copa de vino o una onza y media si se trata de whisky, vodka o cualquier otro licor destilado.

No hay que beber con el estómago vacío o si las pruebas rutinarias indican que la glucosa está baja; aplica especialmente en aquellos pacientes insulinodependientes o que toman pastillas como sulfonilureas y meglitinidas, debido a que su efecto es bajar el nivel de glucosa en la sangre cuando produce más insulina.

Es un error grave sustituir alimentos por alcohol, este no cuenta como reemplazo por ejemplo de un carbohidrato.

Una técnica que emplean los diabéticos, es tomar lentamente y saborear la bebida, para tener la sensación de que dura más.

Es recomendable tener agua mineral para acompañar su licor (vino o cerveza), porque algunos son más espesos y contienen el doble de grados y calorías.

Otra recomendación de oro, es que el mismo paciente prepare su trago, porque así sabe qué lleva y puede moderar su ingesta.

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