La bioquímica es fundamental para estudiar la naturaleza de la diabetes, enfermedad que altera los niveles de glucosa en la sangre, proveniente de los alimentos que consumimos.

En teoría, la insulina favorece el transporte de la glucosa entre las células, para darles energía; pero cuando sufrimos diabetes esta función no se cumple.

Si nos diagnostican diabetes tipo 1, resulta que el cuerpo no genera insulina; si es tipo 2, o no la produce o no la usa correctamente. La consecuencia es que sin suficiente insulina la glucosa permanece en la sangre.

Proceso químico en el organismo

Los estudios bioquímicos han permitido comprobar que en el tipo 1 de la enfermedad, también llamada mellitus o juvenil, es autoinmune. Ocurre porque la insulina es insuficiente y no se puede digerir la glucosa.

Las células β de los islotes de Langerhans en el páncreas, son destruidas por el propio sistema. Se presenta el problema porque dichas células pancreáticas son las que segregan y sintetizan la insulina; al no contar con ellas, a nuestro cuerpo le hace falta la hormona.

Cuando no tenemos insulina, se acopia glucosa en las vías sanguíneas, afectando el metabolismo y el anabolismo humano de los hidratos de carbono.

Insulinorresistencia

Cuando nuestro organismo funciona correctamente, la insulina estimula la descomposición de glucosa y las células obtienen la energía que necesitan; al no ser así, lo que sucede es que se degradan los lípidos y proteínas, generando hiperglucemia.

En la diabetes tipo 2 están dañados los receptores de las células que permiten el paso de insulina.

Ésta es asociada a la toma de corticoides por largos periodos y a la hemocromatosis no tratada. Quienes la padecen enfrentan la insulinorresistencia.

Un mal tratamiento de la enfermedad puede tener complicaciones y consecuencias graves, por lo que se recomienda buscar ayuda médica apenas perciba síntomas.

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