La diabetes es una enfermedad que afecta la manera en que nuestro cuerpo transforma los alimentos en energía. Sucede que gran parte de estos se convierten en el azúcar que circulará por nuestra sangre, pero el páncreas no produce suficiente insulina para dejar que tal azúcar pase a las células y el organismo las use como energía.

También puede ocurrir que el páncreas genere insulina, pero nuestro cuerpo no la emplee como es debido, acumulando mucha cantidad de glucosa en la sangre que a la larga generaría consecuencias.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que la diabetes es uno de los principales factores de sufrir insuficiencia renal, ceguera, amputación de los miembros inferiores, daños en el corazón y accidentes cerebrovasculares.

Para 2015, fue causa directa de 1,6 millones de muertes, mientras que 2,2 millones de decesos se atribuyeron a la hiperglucemia en 2012. Se estima que en el año 2030, la diabetes sea la séptima causa de mortalidad.

Alimentación en la lucha contra la diabetes

Aunque es un padecimiento crónico, es posible que se minimicen los efectos, haciendo que la convivencia entre ésta y el paciente sea más llevadera. Para lograrlo, bastará con cambiar algunos hábitos por un estilo de vida más saludable, principalmente en cuanto a las actividades físicas que desarrollamos y la alimentación.

Precisamente una dieta saludable ayudaría a retrasar o prevenir la aparición de la enfermedad en su tipo 2 (uso incorrecto de la insulina producida por el páncreas), debido a que la tipo 1 es imposible de detectar.

Así como los exámenes de laboratorio y el ejercicio, el control de peso es fundamental si queremos cuidarnos de este mal que afecta a 382 millones de personas en el mundo, de acuerdo con números colectados por la Federación Internacional de Diabetes, organización que proyecta para el 2035 un aumento de casos a 592 millones.

Ante números tan alarmantes, especialistas concentran su atención en la importancia de la alimentación saludable como elemento fundamental en la lucha contra la diabetes.

Come bien y nivela la glucosa

“Comer bien” frena el desarrollo de la diabetes no insulino dependiente, de la cual no están exentas aquellas personas con sobrepeso u obesidad, las cuales representan un 90% de los casos en el mundo.

Todo plan de dieta o tratamiento debe estar supervisado por un médico y nutricionista, debido a que comer en grandes cantidades y alimentos inadecuados, sumado al consumo excesivo de un medicamento o una dosis alta de insulina, provocarían la caída de los niveles de azúcar, es decir una hipoglucemia.

Esta situación generaría daños en el cerebro incluso un coma, por lo que es fundamental que el diabético lleve una alimentación sana.

Los beneficios de comer bien se traducen en un buen peso y nivelación de los índices de glucosa. Para que sepas cómo puedes lograrlo, presta atención a las siguientes líneas.

La fibra es recomendada, el carbohidrato no

No todos los pacientes son iguales, pues las necesidades metabólicas varían en cada persona. Por eso es un especialista quien debe indicarte qué alimentos son los que te convienen y es muy probable que no sean los mismos que a otro diagnosticado con la enfermedad.

Hay que respetar lo señalado por los doctores y nutricionistas, porque de lo contrario, pudiera no tener los efectos positivos que buscamos para nuestro organismo.

Normalmente se sugiere evitar comidas altas en carbohidratos y preferir aquellas integrales por su rico contenido en fibras.

Aspectos a considerar para el plan de dieta

Al crear un plan de dieta con buenos alimentos para la diabetes, se consideran aspectos muy importantes de la vida del paciente como el ritmo de vida, debido a que la alimentación de una persona que trabaja suele ser distinta a la de alguien que permanezca en casa.

Para la indicación de alimentos también se considera si dentro de las opciones hay alguno que provoque alergias en el consumidor, se controlan las cantidades y se recomiendan porciones que no demanden mucha preparación.

En dicho plan no puede faltar el consumo constante de agua; más allá de calmar la sensación de resequedad y sed que produce la diabetes, es ideal para mantener el cuerpo hidratado.

La dieta del diabético, además de suplir sus necesidades, gustos y estilo de vida, está orientada a normalizar los niveles de glucemia.

Es posible que el paciente diseñe sus propios menús, siempre que reciba las instrucciones adecuadas; así no se aburrirá y podrá variar preparaciones.

Escoge alimentos de todos los grupos

Alimentos saludables - no a diabetes

El plan es una guía que se amolda a horarios y hábitos; aparte de regular la glucosa, también ayuda a mantener en los rangos adecuados la presión arterial y el colesterol, así como el peso.

Si algo no deben obviar los pacientes, es que la dieta, la insulina, el ejercicio y el tratamiento para mantener en sus valores la glucosa, tienen que estar en completo equilibrio.

Cuando hablamos de alimentación sana, específicamente nos referimos a comer granos integrales, legumbres, carnes magras, fruta, vegetales, lácteos sin grasas, pescado y aves de corral.

Al escoger alimentos de cada grupo, hay que asegurarse de que aportarán a tu organismo la más alta calidad de nutrientes; tienen que ser ricos en minerales, vitaminas y fibras. Puedes sentir el proceso menos riguroso si incluyes a toda la familia en el plan de alimentación saludable.

Los 10 mejores alimentos para diabéticos

Aunque existen muchísimos suplementos, los estudios recomiendan siempre optar por los alimentos naturales.

La Asociación Americana de la Diabetes elaboró una lista con los diez mejores alimentos para controlar la enfermedad, considerando que contienen vitaminas y minerales reguladores de la glucosa sanguínea, así como un bajo índice glicémico.

Tales alimentos son los siguientes:

1.  Bayas.

Incluye las moras, fresas, arándanos y frambuesas. Son ricas en fibras, antioxidantes, potasio y vitamina C. Esta última es uno de los tantos nutrientes que cortan el daño producido por los radicales libres, vinculados al envejecimiento y enfermedades como artritis, cardiopatía y cáncer.

Nuestro cuerpo está protegido de estos males cuando consumimos bayas, al mismo tiempo que minimizan las afecciones de químicos y contaminantes como el humo de cigarrillo.

Para bajar los niveles de colesterol, tanto en pacientes diabéticos como en cualquier persona sana, los arándanos son perfectos. También previenen la mutación celular y la formación de células cancerosas, porque poseen fitonutrientes, una sustancia que facilita la comunicación entre las células.

2.  Frutas cítricas.Citricos - no a diabetes

Toronjas, naranjas, limas y limones son buenas para la diabetes. Una naranja es un tentempié nutritivo que te mantendrá lleno hasta que corresponda tu siguiente comida. Comiendo una, ingieres aproximadamente 62 calorías y 3.1 gramos de fibra, que te saciarán, mantendrán a punto la glucosa y la presión sanguínea.

Son potentes en fibra soluble y vitamina C, indicada para el control de la diabetes. La primera favorece la regulación del azúcar en la sangre y la presión, también brinda la sensación de saciedad. La segunda es fundamental para la reparación y crecimiento de tejidos, sana con mayor rapidez las heridas, acomoda cartílagos, vasos sanguíneos, ligamentos, dientes, tendones y huesos.

Esta vitamina se diluye en el agua y no queda acumulada en el cuerpo porque el sobrante es eliminado a través de la orina. Por eso nuestro organismo requiere suministro diario de vitamina C.

Aunque los suplementos colaboran en el tratamiento, la manera perfecta de consumirla es mediante la fruta, de manera que también obtengamos fibra.

3.  Lácteos bajos en grasa.

Leche del almendras, yogur y quesos bajos en grasa entran en esta lista. Los lácteos contienen vitamina D, la cual favorece la absorción de calcio. Existen estudios que demuestran que esta vitamina incrementa la operatividad de células generadoras de insulina en prediabéticos, aparte de ayudar a regular la hemoglobina A1C.

Consumir vitamina D también mejora las células beta que producen insulina y metabolizan los azúcares.

4.  Vegetales con hojas verde oscuro.

Contienen muy bajo contenido calórico y carbohidratos, por lo que puedes comer altas cantidades y mantener tu peso. Incluye las espinacas, coles rizadas y verdes o berzas. Poseen vitamina A, buenísima para la salud visual, de la piel y la eliminación de infecciones. También cuentan con las vitaminas B2, B6, C, E y K.

En el caso de las espinacas, hay que aprovechar su calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio y el hierro que fortalece la sangre.

5.  Tomates.Tomate, Vegetal saludable - no a diabetes

También contienen vitamina A y C, buenas para la piel y ojos. Es recomendable anexarlas al plan de dieta porque hacen que en el diabético sanen rápido las heridas y cicatrice con prontitud. Puede combinarse con otros alimentos, por ejemplo, preparando ensaladas.

Los trastornos oculares como cataratas, degeneración muscular senil y glaucoma igualmente pueden ser tratados consumiendo vitamina A.

6.  Pescados.

Integran la lista los “pescados azules” como el atún, trucha, salmón, sardina, hígado de bacalao y anchoa. Son ricos en ácidos grasos omega 3, bajando las probabilidades de sufrir diabetes tipo 2; pero si ya la padeces y estas en riesgo de daños cardiacos, los ácidos grasos minimizan la presión arterial, disminuyen las enfermedades coronarias y regulan los triglicéridos en la sangre.

7.  Batata.

Es un tubérculo con alto valor en hidratos de carbono, por lo que te proporcionará energía. Su índice glicémico es inferior al de la papa; posee potasio, fibra y vitamina A.

8.  Nueces.Nueces y frutos secos - no a diabetes

Natural o  tostadas, contribuyen en la dieta para controlar los lípidos en la sangre y la glucosa. Según la investigación que llevó a cabo la Asociación Americana de la Diabetes, dos onzas diarias de nueces, remplazan los carbohidratos, nivelan la glucosa sanguínea y no perjudican tu peso.

9.  Fríjoles.

Sean rojos, blancos, negros o pintas, media taza de estos poseen la proteína equivalente a una onza de carne, pero sin las grasas saturadas que contiene esta última. También son ricos magnesio y potasio, muy recomendados para pacientes diabéticos.

Aunque solos no son una proteína total, acompañados con otros granos funcionan como una comida completa. De ser posible, ingiérelos dos veces por semana, sustituyendo las carnes.

10.  Granos integrales.

Reducen los riesgos de diabetes, porque son altos en cromo, ácido fólico, magnesio y ácidos grasos omega 3. El salvado y germen de trigo de los granos no refinados, lo convierten en un alimento mucho mejor que el arroz blanco, pues baja hasta en 36% la posibilidad de padecer diabetes. Cebada y avena forman parte de esta alternativa.

Otras opciones para el plan de dieta

Existen otros alimentos específicos que podemos agregar al plan de dieta, mezclado en varias preparaciones o por sí solos, y que son beneficiosos para pacientes diagnosticados con diabetes.

Entre ellos destaca el aceite de coco, alto en triglicéridos de cadena media, ideal para la absorción de azucares en la sangre y corregir la sensibilidad de la insulina.

Las algas son alcalinas, especiales para el tejido del cuerpo, y no tienen casi carbohidratos, por lo que no afectaría la cantidad de glucosa sanguínea.

Entre los favoritos de muchos resalta el aguacate, porque posee grasas sanas y algo de proteínas.

Las semillas de cáñamo reducen la inflamación, gracias al omega 3 de ácidos grasos. La batata rociada con aceite de coco baja la resistencia a la insulina y el índice glicémico de las comidas.

El diabético no debe comer distinto a los demás

Lo que come un diabético no tiene por qué ser diferente a lo que ingiere una persona normal; ese es uno de los principales temores de los pacientes; pero realmente con un poco de creatividad, es posible combinar recetas ajustadas al plan alimenticio creado por el médico o nutricionista.

Hay quienes piensan que no es recomendado, pero realmente el huevo es un alimento completo para los diagnosticados, porque no tiene casi nada de carbohidratos.

Las semillas de linaza son una fuente de fibra con grasas omega 3. El melón amargo aporta fitonuetrientes como la charantina, que incrementa el consumo de glucosa y ayuda a sintetizar el glucógeno acumulado en los músculos y el hígado.

Los hongos son ricos en cromo, lo cual incide en la estabilización del azúcar en la sangre, principal objetivo de los tratamientos para la diabetes. Este alimento vuelve las células más receptivas a la insulina.

Canela: positiva para diabéticos

La canela es poderosa para combatir la resistencia a la insulina. Esta especia activa enzimas que emiten respuestas eficaces en nuestro organismo. Se sugiere su consumo en pacientes diabéticos por su compuesto bioactivo con efectos parecidos al de la insulina; además retrasa el vaciado estomacal, bajando los niveles de azúcar de algunas comidas.

Incrementa al menos 20 veces el metabolismo de la glucosa, posee un bioflavonoide llamado proantocianidina que altera la actividad de la insulina en todas las células adiposas.

Un motivo más para consumir canela, es que funciona como sensibilizante a la insulina. Estudios refieren que es un remedio natural y favorecedor para tratar la diabetes tipo 2.

La canela mejora los niveles de colesterol. Lo mejor de todo, es que además de ingerirla en postres o cereales, también es posible hacerlo en infusiones y cápsulas. Es económica y muy fácil de conseguir en el mercado.

Control de macronutrientesFrutas para cuidado de salud

La nutrición adecuada es fundamental para que no se produzca la resistencia a la insulina y las complicaciones tanto neurológicas como vasculares. Es por ello que las recomendaciones para las personas que tienen la enfermedad, se orientan hacia el control y regulación de macronutrientes, grasas, proteínas e hidratos de carbono, además de la ingesta calórica.

En síntesis, es bueno consumir frutas, cereales y legumbres con hidratos de carbono, al igual que verduras. Hay que limitar las grasas, de ser posible, remplazarlas por aceite de oliva. En cuanto a las proteínas, ingerirlas de forma moderada en carnes, principalmente pescado y aves.

La finalidad es que la glicemia no resulte alterada y en consecuencia haya hipoglucemia o hiperglucemia.

La dieta va de la mano con monitoreo de glucosa

Tanto los endocrinólogos como los nutricionistas se enfocan en que los pacientes mantengan su peso adecuado, según la edad y características de cada persona.

No conviene consumir productos procesados y el paciente tiene que acostumbrarse a leer las etiquetas de los alimentos, para conocer la cantidad de azúcar que posee, pues algunas veces viene con nombres que son ajenos a nosotros (sacarosa, dextrosa, jarabe de maíz de alta fructosa, etc.); igualmente es necesario identificar los alimentos que incrementan la glucemia.

Un plan de dieta tiene que estar acompañado de un monitoreo de los niveles de azúcar.

Un paso adelante de la enfermedad

Cada cambio se debe llevar a cabo de forma gradual, compaginado con actividad física, para que los resultados sean óptimos.  El tratamiento nutricional es clave y requiere de controles estrictos, en cuanto a horarios y porciones, para que sea efectivo desde un inicio.

Compartir nuestras experiencias en un grupo de apoyo y con especialistas, servirá para que aclaremos dudas sobre nuestra alimentación y estemos un paso delante de las complicaciones que puedan presentarse por la enfermedad.

Aunque parezca algo complicado o mucho trabajo, verás que el esfuerzo valdrá la pena. Tan solo cambiando tus hábitos alimenticios, tu cuerpo responderá mejor ante la diabetes y te sentirás mejor no solo en lo físico, sino en lo emocional, lo cual se reflejará en una mejor actitud frente al diagnóstico.

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