Cómo controlar la glucosa cuando estás enfermo

La forma más efectiva de controlar la diabetes es medir la glucosa en la sangre, porque es un análisis que arroja el nivel de azúcar en todo momento.

Para que tanto el paciente como el médico sepan actuar durante el avance de la enfermedad, es necesario registrar cada uno de los resultados que se obtienen de la medición, pues es de esta forma que se entiende la manera en que el cuerpo responde.

Generalmente las pruebas son indicadas a quienes tienen un bajo nivel con o sin señales de advertencia, las embarazadas, dependientes de insulina y quienes tienen cetonas por alto valor de glucosa.

Métodos para controlar y medir la glucosa

El método tradicional de medición es la punción en el dedo, la cual se realiza con las manos limpias e introduciendo una banda reactiva en el aparato medidor; esa tira recibe una gota de sangre que al ser analizada por el dispositivo, indica el nivel en la pantalla.

Hay otras herramientas como los sistemas de monitoreo continuo, que se diferencian de los anteriores porque calculan la glucosa en los tejidos intersticial y no en la sangre.

Estos ofrecen lecturas cada cinco minutos y consisten en un aparato con sensor de filamento flexible que se inserta bajo la piel, para emitir una señal a un monitor que detalla los resultados. Dicho filamento dura unas dos semanas, dependiendo del modelo que se adquiera.

Existen otros dispositivos de medición con resortes que disminuyen la sensación de dolor.

Ten en cuenta que tu edad y otros factores paralelos a la enfermedad, inciden en los números del examen.

De acuerdo con la Asociación Americana de la Diabetes, los adultos (excepto embarazadas) deberían ubicarse en los valores referenciales que planteamos a continuación:

A1C = 7%

  • Glucosa plasmática preprandial antes de comer: 80–130 mg/dl
  • Glucosa plasmática posprandial una o dos horas después del inicio de la comida: ˂ 180 mg/dl.
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