Al igual que nosotros, los perros son propensos a padecer de diabetes. Algunas razas como los Golden Retriever, Pinschers, Pastores Alemanes o Schnauzer, son las más afectadas. También la estadística demuestra que las hembras lideran el número casos en comparación con los machos, pero en general todos pueden tenerla.

En nuestro caso, lo común es sufrir de la diabetes tipo 2, mientras que para ellos es muy frecuente el diagnóstico de la diabetes tipo 1; es decir, su páncreas no es capaz de producir insulina, por lo que la necesitará del exterior.

¿Cómo saberlo?

Hay cinco síntomas en los que los expertos coinciden. De ellos puedes guiarte para saber si tu perro tiene diabetes. El primero y el segundo van de la mano: el animal tendrá mucha sed, beberá abundante agua; luego le seguirá el orinar a cada rato, con micciones largas.

Los dos siguientes son el apetito recurrente y adelgazar mucho, pese a que le des suficiente comida. El último es la fatiga o letargo a la que verás sumido al perro.

Podría haber un sexto síntoma compuesto de varias enfermedades para tu amigo. Estas surgirán cuando la diabetes está avanzada: notarás que el hígado se hincha, que comienza a sufrir de cataratas o, incluso, vómitos y diarrea. Evita esto prestando atención a las primeras muestras de la enfermedad.

Afrontarla

Como en los humanos, el perro necesitará atención médica debido a que cada caso es distinto y dependerá del nivel de afección de la enfermedad.

La inyección diaria de insulina, el chequeo de la cantidad de carbohidratos a consumir y los alimentos para darle son básicos en el tratamiento. Para la elaboración de la dieta recurre a tu veterinario de confianza, pues él sabrá qué puede comer el perro.

En cuanto a los ejercicios, si bien un perro obeso es más propenso a sufrir de diabetes, la actividad física constante puede generar hipoglicemia, lo que también afectará su salud si no se vigila.

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