La diabetes gestacional puede no causar síntomas en la mujer embarazada. Es por esa razón que durante el primer trimestre, el médico tratante solicita los estudios de azúcar en sangre para descartar cualquier riesgo de esta índole.

Cualquiera que sea el método para realizar el diagnostico, bien el Test O’Sullivan o el Test de Tolerancia a la Glucosa, los resultados son claros y hablan mucho más de lo que tu cuerpo pudiese expresar.

Como cada mujer es diferente y dependiendo de cada una, pudiesen manifestar algunos indicios que aproximen al obstetra al descarte; por ejemplo, la pérdida significativa de peso en los primeros meses, es una alerta, así como también lo es la presión arterial alta.

Y es que la acción de la insulina es estimular el apetito, pero contrariamente a subir de peso, el mismo baja pues como las células no utilizan la insulina, sube el nivel de glucosa y el cuerpo descompone músculo y grasas para obtener la energía necesaria para su funcionamiento.

También se pueden apreciar otras manifestaciones, entre ellas, fatiga o letargo porque el organismo usa más energía sin utilizar la que normalmente debe usar; visión borrosa porque el cuerpo usa los líquidos del cuerpo para diluir la sangre, entre ellos, las mucosas de los ojos.

La alta ingesta de agua y por ende el incremento de la ganas de orinar (poliuria) es otro síntoma, aunado a la aparición recurrente de infecciones urinarias o vaginales como candidiasis; todo ello porque el azúcar alta impide que los glóbulos rojos hagan su trabajo de defender al cuerpo de las bacterias.

Estudios certifican que entre 3 y 8 de cada 100 mujeres pueden llegar a desarrollar diabetes gestacional y no lo han sabido. Lo cierto es que cada etapa del embarazo debe ser cuidada a cabalidad, procurando el nacimiento de un niño sano y de una madre saludable.

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