Diabetes gestacional, todo lo que debes saber

El embarazo es una etapa especial en las mujeres. Quienes desean vivirla, quieren experimentar todas las fases sin riesgo alguno y con completa tranquilidad. Eso es posible, con todos los cuidados necesarios. Sin embargo hay riesgos, uno de ellos es la diabetes gestacional.

Aunque cause terror al diagnosticarse, con la ayuda de especialistas y cumpliendo un tratamiento y recomendaciones al pie de la letra, esta enfermedad no tendría por qué acarrear complicaciones.

La diabetes gestacional se desarrolla durante el embarazo y es el único tipo reversible, es decir, al término de la gestación la madre se puede curar.

Generalmente sucede en gestantes que, aunque nunca han sufrido la enfermedad, su nivel de glucosa en la sangre es alto durante el embarazo.

Prueba para diagnosticarla

Diabetes Gestacional - Prueba para diagnosticarla

Estudios realizados por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, señalan que una de cada diez embarazadas padece diabetes gestacional.

Es común que comience a mitad del embarazo, por eso las mujeres deben realizarse una prueba oral de tolerancia a la glucosa, preferiblemente entre las semanas 24 y 28; es la mejor manera de detectarla, algunos aseguran que es la única manera.

Sin embargo, otros factores de riesgo que las acerquen más a la diabetes, deben considerarse para realizar esta evaluación mucho antes.

¿Cuándo estás dentro del rango normal?

La prueba no es un examen complicado. Consiste en tomar una muestra de glucosa vía oral, para calcular el nivel de glicemia en sangre a la hora; la paciente ni siquiera tiene que estar en ayunas la primera vez.

Si el resultado está fuera de los rangos referenciales, al día siguiente se lleva a cabo otra medición con sobrecarga de glucosa, solo que en esta oportunidad sí debe asistir en ayunas y mantenerse en reposo. Con varias muestras se van comprobando los niveles y si el resultado continúa positivo, el caso debe pasar a un endocrinólogo.

Pero, ¿cuáles son esos valores referenciales? En el primer test, realizado en ayuno, la muestra de glucosa es de unos 75 gramos y el resultado debería ser menor a 92 mg/dl para considerarse dentro del rango normal. Una segunda muestra a la hora tendría que arrojar valores menores a los 180 mg/dl y a las dos horas inferiores a 153 mg/dl.

Cuando los números dan por encima, entonces la mujer atraviesa un caso de diabetes gestacional y la principal preocupación es cómo afecta tanto a ella como al bebé.

Posibles causas de la diabetes gestacional

Sucede que las hormonas producidas por la placenta para contribuir al desarrollo del feto, bloquean el efecto de la insulina en el organismo de la madre; debido a esta resistencia la gestante no usa la cantidad de insulina que genera y requiere hasta tres veces más para poder convertirla en energía. Esta sería la causa de la enfermedad.

Aunque en muchas mujeres los síntomas son imperceptibles o leves y solo pueden determinarse a través de la prueba oral, las siguientes situaciones son asociadas a la diabetes gestacional:

  • Tener más de 30 años al quedar embarazada.
  • Antecedentes de familiares con diabetes.
  • Pertenecer a un grupo étnico de mayor riesgo (nativo americano, afroamericano, latino, islas del pacífico o asiático).
  • Sufrir de hipertensión.
  • Tener sobrepeso antes del embarazo.
  • Padecer el síndrome de ovario poliquístico.
  • Tener demasiado líquido amniótico.
  • Aumentar excesivamente de peso durante el embarazo.
  • Su bebé pesó más de 9 libras, equivalente a 4 kilos.
  • Su bebé presentó anomalía congénita.

Existen otros síntomas que igualmente se relacionan con el diagnóstico, entre ellos: pérdida de peso, visión borrosa, infecciones urinarias, incremento de la micción, visión borrosa, fatiga, náuseas, vómitos y temblores.

Consecuencias para la madre y para el niño

Diabetes Gestacional - Consecuencias madre e hijo - No a Diabetes

La enfermedad tiene algunas consecuencias, por ejemplo altas posibilidades de malformaciones congénitas así como la implantación inadecuada del embrión en el útero y los abortos espontáneos. Se suma la alta probabilidad de desarrollar diabetes mellitus en años posteriores al embarazo.

Asimismo, podría producirse el retardo del crecimiento fetal o también la macrosomia, que es cuando el feto alcanza un tamaño mayor con respecto a su edad. La prematuridad y la muerte fetal intrauterina también son posibles.

La intolerancia a la glucosa podría disparar la tensión arterial elevada, así como la pérdida de proteínas a través de la orina y causar edemas en miembros inferiores de la madre, arriesgando así tanto a ella como al feto.

Al pasar esto, las células no metabolizan la glucosa y aumentan el azúcar en la sangre de la madre, lo cual es trasmitido al feto vía placenta, obligándolo a producir más insulina. Esta última incrementa el tamaño, además del porcentaje de grasa, originando un recién nacido macrosómico.

Los neonatos con esta condición están en riesgo de padecer hipoglucemia inmediata, con niveles de azúcar menores a 50 mg/dl, ya que hay mucha insulina circulando en su organismo.

Problemas en el parto

Cuando el bebé tiende a ser más grande, incrementa los problemas al momento del parto, pues podría causar traumatismos o ameritar una cesárea; en caso de esta última, la madre requerirá más tiempo para recuperarse de la cirugía.

También el niño tiene tendencia a la dislipemia y la diabetes en la adultez. La dislipemia es la alteración de los niveles regulares de lípidos en la sangre.

Tratamiento y control

Para controlar la enfermedad en la madre, el médico indicará si es necesario tomar medicamentos como hipoglucemiantes orales o inyecciones de insulina; pero normalmente con algunas indicaciones sencillas, la mujer pude regular el nivel de glucosa, a fin de que el feto se mantenga saludable.

De esas recomendaciones destacamos la repartición de comida en seis tomas diarias, control de la ingesta calórica para no ganar peso de forma excesiva, alimentarse de forma variada pero equilibrada y realizar ejercicio según las necesidades y capacidades de la paciente.

Lo que se debe hacer desde el inicio del embarazo

Planificado o no, toda embarazada tiene que cumplir con un control prenatal desde temprano, para prevenir la diabetes gestacional.

Si tiene sobrepeso, no dude en realizarse la prueba de detección entre las semanas 24 y 28, además es necesario que baje unos kilos.

Tenga en cuenta que este es el único tipo de diabetes reversible, así que al terminar el embarazo la paciente podría recuperar su condición normal; sin embargo, esto dependerá del progreso de la enfermedad y el cuidado que lleve la persona para controlarla.

¡Atenta con la aplicación de insulina!

Es importante el acompañamiento médico desde el diagnóstico, para el monitoreo del tratamiento con insulina (si es pertinente) y el avance del embarazo en general.

Cuando es necesaria la aplicación de insulina, existen ciertas recomendaciones en las que coinciden los doctores:

  1. Agujas cortas. Son las ideales para que la punción sea cómoda y prácticamente no se sienta, debido a su delgadez. Se conocen en el mercado como “plumas”, las hay de 4 milímetros y para jeringas de 6 milímetros.
  2. Agujas punta de diamante. Hechas con la tecnología PentaPoint. Son agujas con cinco biseles o cortes en la punta, minimizando así el dolor cuando traspasen la piel; aparte, la penetración es más fácil.
  3. No recicle. Para nada reutilice las jeringas ni agujas para aplicación de dosis de insulina. Deséchelos, ya que volver a emplearlos afectaría su control glucémico, perjudicaría la eficacia del tratamiento y la pone en riesgo de sufrir lipodistrofias en el área que se inyecta.
  4. Sepa dónde inyectarse. No lo haga siempre en la misma parte del cuerpo; alterne entre brazos, glúteos, muslos y abdomen. En el caso del brazo hágalo en la parte posterior o superior donde haya más tejido graso.

Si es en el abdomen deje como distancia mínima un dedo del ombligo hacia afuera, pero esta será una parte segura solo en los dos primeros trimestres de gestación. Para los últimos trimestres, use los otros sitios.

La rotación es para no causar daños en el tejido de la piel, pues esto alteraría el efecto de la insulina y desbalancearía el nivel de glucosa en la sangre.

¡No te asustes, actúa!

No te asustes, actúa

Si usted fue diagnosticada con diabetes gestacional, no se asuste. Recuerde que la enfermedad es curable; pese a los riesgos que existen, con los cuidados pertinentes una paciente es capaz de tener un bebé sano y normal.

A fin de prevenir que la enfermedad deje secuelas en su hijo, opte por la lactancia materna exclusiva durante seis meses, enséñelo a comer sano, aléjelo del sedentarismo e inculque en él la práctica de diversos deportes.

Para protegerse tanto usted como al niño, tome las medidas necesarias de manera que no se eleven los niveles de glucosa en la sangre.

Incluso después del parto, se sugiere a la madre realizarse pruebas primero entre seis y 12 meses, luego cada tres años, con el objetivo de verificar que sus niveles estén en los rangos normales.

No olvide que es el único tipo curable, por ende no se trata de una sentencia de muerte sino de una condición que el paciente puede prevenir y, si la padece, controlar con la atención de médicos especialistas.

¡A disfrutar de ese hermoso bebé!

Siguiendo cada uno de los cuidados podrá disfrutar y llevar una vida normal junto a su bebé, ¡lo mejor está por llegar!

A disfrutar de su bebé

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