El control de azúcar en sangre es primordial y rutinario en el proceso de gestación. Es normal que durante el primer trimestre el obstetra te pida ésta evaluación sanguínea. Cada uno de ellos se rigen por valores estándares que permiten deducir si están en presencia de una diabetes gestacional.

En esta primera etapa se aplican pruebas para descartar la presencia de diabetes tipo 2, las cuales deben regirse por los siguientes parámetros: la hemoglobina glicosilada HbA1C mayor a 6,5%, la glucemia en ayunas mayor de 126 miligramos de glucosa por decilitro de plasma (mg/dl), glucemia por encima de 200 mg/dl dos horas después de comer y la glucemia al azar mayor de 200.

Si los resultados arrojan valores mayores a los mencionados, es muy probable que te diagnostiquen diabetes gestacional.

De igual manera, hay otros métodos usados por los médicos para determinar este padecimiento. Una de ellos consiste en tomar una muestra de sangre en ayunas -de al menos 8 horas- y luego de ingerir 75 g de glucosa  para proceder a medir la glucosa una hora y dos horas después.

Si la glucemia en ayunas excede los 92 mg/dl, si luego de una hora supera los 180 mg/dl y de dos horas, se incrementa a más de 153 mg/dl, el resultado para el diagnóstico será positivo.

Ahora bien, la otra prueba consta de una carga de glucosa de 50 g, para luego medir la glucemia una hora después. Si el resultado es mayor de 140 mg/dl, aumentar la carga a 100 g y medir en 3 horas. Si sigue por encima de 140 mg/dl, se diagnostica diabetes gestacional.

Si una de estas pruebas arroja un resultado de 200 mg/dl, el médico detectará de inmediato que eres diabética, de lo contrario, si varía entre 140 y 200, es probable que te hagan la prueba de tolerancia a la glucosa para asegurar el diagnóstico.

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