Conocida también como tipo 2, la diabetes no insulinodependiente es la única capaz de ser prevenida; a diferencia de la tipo 1; en ésta, tu páncreas sí es capaz de producir la insulina, pero su existencia es ineficaz porque tus células se resisten a su acción.

Esto causa que el azúcar o glucosa que tienes en el torrente sanguíneo siga allí, propiciando una serie de afecciones que se presentarán a través de varios síntomas.

Adultos y jóvenes

La diabetes no insulinodependiente afecta principalmente a los adultos. De hecho, uno de sus factores de riesgo es el aumento de edad. Sin embargo, en las últimas décadas han incrementado los índices de obesidad infantil, permitiendo que la diabetes tipo 2 alcance también a los jóvenes.

Si eres adulto, la diabetes tipo 2 aparecerá en ti a través de cansancio, pérdida de peso, debilidad; también afectará tu alimentación, haciendo que tengas mucha hambre sin alterar tu figura, por el contrario, seguirás adelgazando. Otra señal es la sed excesiva seguida de micciones frecuentes.

En el caso de los niños o adolescentes, la diabetes no insulinodependiente no suele presentar síntomas, y si los muestra serán parecidos a los de los mayores.

Prevenirla

La diabetes tipo 2 está ligada al estilo de vida que llevas. Su riesgo aumenta si sigues estas conductas:

  • Tienes poca o nula actividad física.
  • Tus comidas suelen ser ricas en azúcares (hamburguesas, sodas, postres)
  • Eres mayor de 45 años.
  • Alguien en tu familia tiene o ha tenido diabetes.
  • Eres de ascendencia latina, africana, o de las islas de Pacífica.
  • Bebes mucho alcohol.
  • Tus niveles de colesterol son altos o sufres de hipertensión.
  • Tienes sobrepeso.

Como ves, estos son factores que son posibles prevenirlos o cambiarlos. Si aún no la tienes, cambiar tu estilo de vida te ayudará a no padecer de diabetes no insulinodependiente.

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