Diabetes tipo 1: la guía completa

Una persona sufre diabetes tipo 1 por la pérdida o disfunción de las células que protegen la insulina, las cuales se llaman beta pancreática. Es una enfermedad autoinmune y metabólica que aparece antes de los 30 años.

Lo que sucede dentro del organismo es que el sistema inmunitario destruye por error las células betas y el cuerpo no produce suficiente insulina, siendo necesaria reemplazarla con inyecciones o bombas, pues es imprescindible para mantener la vida.

La insulina es la sustancia que regula el nivel de glucosa en la sangre, esa forma de azúcar que contienen alimentos y bebidas, la cual absorbe el cuerpo durante la digestión, para llevarla convertirla en energía.

La secreta el páncreas y cuando falta se genera la acumulación de glucosa en la sangre, lo cual causaría daños en los nervios, corazón, ojos, encías, dientes y riñones.

Cualquiera es propenso a padecerla

Cualquiera es propenso a padecerla - No a diabetes

Los pacientes diagnosticados con diabetes tipo 1 requieren tratamiento de por vida, es decir, inyecciones diarias de insulina o controlar el nivel de glucosa en la sangre, usando una bomba.

Aunque no se sabe qué origina la enfermedad, la genética del individuo es la teoría más próxima. Lo que sí ha dejado claro la ciencia, es que no hay nada que el niño o el progenitor hicieran para desencadenar su aparición.

En el mundo habría un aproximado de 143 millones de pacientes diabéticos, principalmente jóvenes, por lo que también se le conoce como diabetes juvenil o diabetes insulinodependiente.

Según cifras expuestas por centros de investigación, la diabetes representa entre el 5 y el 10% de los casos de diabetes a nivel mundial. En estudios realizados, se ha descubierto que cualquier grupo étnico es propenso a padecerlo, pero son más frecuentes aquellos con ascendencia europea.

Características de la diabetes tipo 1

Una de las características de los pacientes diagnosticados, es que son esbeltos y el 90% de ellos no cuenta con antecedentes familiares conocidos; no obstante, la enfermedad posee un componente hereditario, aunque es complicado estimar quién la desarrollará.

La medicina se esfuerza por conocer qué origina el padecimiento, de hecho relacionan las infecciones virales, enfermedades autoinmunes, la misma disposición genética y factores ambientales como elementos con cierta incidencia.

Pese a que asocian el factor genético, solo un 13% de los niños diagnosticados cuentan con un padre o hermano que sufren la enfermedad; concluyen que solo se hereda la predisposición a tener diabetes.

En cuanto al factor autoinmune, lo consideran por la reacción contra las células que producen insulina. Y el factor ambiental engloba los virus, elementos tóxicos incluso en la comida. También se cree que el componente ambiental es el nexo entre las características genéticas y la autoinmunidad.

Subcategorías de la diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 se subdivide en dos categorías:

  • Es esa que incluye la diabetes autoinmune del adulto, LADA según sus siglas en inglés. Como el sistema inmunitario se comporta de forma hiperactiva, destruye las células betas normales y eso se detecta a través de exámenes de sangre en un laboratorio. La prueba busca marcadores que incluyan diferentes anticuerpos.

Pacientes con LADA pueden recibir tratamientos con píldoras, incluso a veces se les diagnostica como si tuviesen del tipo 2, cuando es necesaria la terapia para el reemplazo de insulina y así controlar el azúcar en la sangre.

  • No hay prueba sanguínea de que el sistema inmunitario ataque las células beta; además, se alternan los ciclos en que usted necesita y no necesita dosis de insulina. No es una forma frecuente de la diabetes y quienes la padecen son, en su mayoría, personas de ascendencia africana o asiática.

Síntomas de la enfermedad

Micción frecuente, pérdida de peso sin explicación alguna, irritabilidad, cansancio extremo, sed constante y visión borrosa son algunos de los síntomas de la diabetes tipo 1. Pueden aparecer poco a poco o de manera repentina.

Las ganas de orinar frecuentemente o poliuria son porque hay alta concentración de azúcar en la sangre y es a través de la orina que el cuerpo quiere retirarla.

Algo contradictorio es que el cerebro emite mensajes al diabético para que coma más; siempre siente que tiene hambre, pero las células no pueden usar el azúcar en la sangre ya que no dispone de insulina. Aunque el paciente come más, pierde peso.

Pasa porque la glucosa no llega a las células y el cuerpo demanda energía para funcionar; como no la obtiene de la glucosa, quema las reservas acumuladas en forma de grasa.

Diabetes Síntomas - No a diabetes

La sed permanente en el paciente, es para compensar la pérdida de agua.  El cansancio extremo es por el desgaste de energía, debido a que las células no pueden alimentarse.

Diagnóstico de la enfermedad

Para diagnosticar la enfermedad su médico levantará una historia médica en la que seguro apuntará los síntomas que experimenta, además ordenará una batería de exámenes que ayuden a confirmar o descartar el padecimiento.

Uno de ellos es la prueba de orina, en la que un experto analizará la glucosa y cetonas de la muestra; otro es el test de glucosa en sangre, este se realiza en ayunas con una muestra extraída del brazo.

Orina positiva en cetonas y la glucosa elevada en su sangre,  apuntan hacia la diabetes de tipo 1.

Complicaciones que vienen con la diabetes 

Detectarla a tiempo evita los casos de hiperglucemia e hipoglucemia. La primera responde a los niveles muy altos de glucosa en la sangre, mientras que la segunda refiere valores muy bajos. Ambas son complicaciones de la diabetes .

La hiperglucemia altera los niveles de glucosa si la persona está estresada o si no se siente bien; también si la dosis de insulina es poca, si salta algunas inyecciones o si ingiere demasiados carbohidratos. Esta causa más sed de la normal, cansa y provoca dolores de cabeza. Se considera un valor elevado cuando está por encima de 250 mg/dl.

Como consecuencias de la hiperglucemia están  la insuficiencia renal, cardiopatía, ceguera, daños neurológicos, derrame cerebral e hipoglucemia.

Riesgo de hipoglucemia

La hipoglucemia provoca palidez, hambre intensa, temblores, dolores de cabeza, dolor abdominal, cansancio, debilidad, visión borrosa, cambios de humor, sudor frío, cambio de actitud (principalmente en los niños), adormecimiento, palpitaciones, mareo y falta de concentración.

Los valores que señalan el padecimiento de hipoglucemia, están por debajo 70 mg/dl. Los registra si no come suficientes alimentos con glucosa, recibe mucha insulina o realiza actividades físicas más que de costumbre.

Cuando perciba algunos de los síntomas de esta complicación, ingiera algo de glucosa, por ejemplo un dulce o bebida azucarada, galletas, incluso un sándwich.

A la hipoglucemia hay que prestarle atención, porque si no se atiende con inmediatez, la persona puede perder el conocimiento y si se agrava, está en riesgo de muerte.

Tratamiento

Como ya se explicó, la diabetes tiene control y es de cuidado permanente. Con algunos cambios en su estilo de vida y monitoreo sanguíneo constante, el paciente puede llevar con tranquilidad su enfermedad.

El principal tratamiento consiste en darle insulina al cuerpo, para que la glucosa sea absorbida en las células y las transforme en energía, de manera que no se acumule en la sangre.

La insulina se obtiene a través de inyecciones, comúnmente aplicadas antes de las comidas, en el abdomen, brazos o muslos. Con el tiempo se han desarrollado agujas que hacen el dolor casi imperceptible; usted mismo puede aplicar las dosis.

En adultos, antes de las comidas los valores deberían ser de 4 a 7 mmol/l. Después de comer, tienen que ser menores a 9 mmol/l.

Clases de insulina

Las bombas portátiles de insulina son indicadas cuando es difícil controlar la glucosa con inyecciones regulares. Estos aparatos se programan para que suministren la insulina necesaria con un bolo; hay varios tipos según la que requiera el cuerpo.

Si bien todas las insulinas son moléculas similares a la humana, lo que varía es su tiempo de acción y efecto.

Las hay rápidas (se aplica tres o cuatro veces al día, 20 o 30 minutos antes de las comidas), ultrarrápidas (inyecciones cinco o 10 minutos antes de comer), de mezcla (funcionan de cinco a seis horas tras la aplicación y hay que comer algo tres o cuatro horas después, para evitar hipoglucemia) y lenta (una diaria, a la misma hora).

Otros métodos que funcionan como tratamiento

Además de las inyecciones, una dieta balanceada en la que pruebe comidas de todos los grupos, servirá para mejorar los niveles de azúcar en la sangre. Lo conveniente es crear un plan de alimentación, orientado por su médico, para que ingiera las porciones necesarias y en los horarios adecuados.

El deporte es buena medicina, siempre que el paciente no exceda el tiempo y sus capacidades. Así controla la glucosa y se mantiene en un peso saludable.

El cigarrillo es un vicio que deben dejar para evitar problemas circulatorios y enfermedades cardiovasculares. El alcohol pueden beberlo con moderación.

Aparte del control que puede llevar en casa, es recomendable hacerse análisis de hemoglobina glucosilada dos veces al año.

Aplicando estos cambios de hábitos podrá  convivir con la enfermedad por muchos año. Para que el choque no sea sorpresivo, hay médicos que recomiendan buscar ayuda en grupos de apoyo para pacientes con diabetes si notan que puede causar un impacto por la personalidad del paciente.

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