La glucosa en sangre en ayunas suministra datos vitales sobre la manera en que el cuerpo controla los niveles de azúcar en la sangre. Antes de la primera comida debería mostrarse un nivel adecuado, de 70 a 100 mg/dL. Cuando estos números se encuentran elevados, puede significar que el organismo presenta una resistencia a la insulina o que se tiene diabetes.

Luego de una comida, la cantidad de azúcar en la sangre aumenta y alcanza su punto máximo aproximadamente una hora después de ingerir los alimentos. Estas variaciones dependen de la dieta, pues las comidas grandes propician un mayor aumento de la glucosa.

El nivel de azúcar en sangre en ayunas depende de tres factores relacionados con la alimentación de las personas: el contenido de la última comida, el tamaño de la última comida y la capacidad del cuerpo para producir y responder a la insulina.

Procesos bioquímicos

Cuando va aumentando el azúcar en la sangre, el páncreas comienza a liberar insulina, que tiene la misión de reducir la glucosa descomponiéndola, con la finalidad de que el cuerpo pueda usarla como energía o almacenarla para más adelante.

Las personas diabéticas presentan dificultades con la insulina porque no producen suficiente cantidad o no responden bien a sus efectos. Esto ocasiona unos niveles elevados de azúcar en la sangre y dificultades para usarla.

Los niveles altos de azúcar en sangre en ayunas ofrecen un indicador de que el cuerpo no ha podido disminuirlos mediante los procesos normales. En cambio, si son muy bajos puede deberse a una falla en la alimentación de las personas o por efecto de algún medicamento.

¿Cómo medir el azúcar en sangre en ayunas? Existen dos pruebas: la tradicional, que indica los niveles en un momento específico, y la de hemoglobina glicosilada, que muestra el control de la glucosa durante un periodo mayor. Se recomienda hacer una medición constante para aplicar los correctivos necesarios en caso de irregularidad.

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