La insulina se puede clasificar de acuerdo con la temporización de su acción sobre el cuerpo; es decir, cuán rápido empiezan a actuar, cuándo tienen un efecto máximo y durante cuánto tiempo actúan. Esto permite dividirla en tres grupos principales de insulinas: de acción rápida, de acción intermedia y de acción prolongada.

Aquella de acción rápida comienza a surtir efecto 15 minutos después de la inyección, alcanza su máximo efecto luego de una hora y se mantiene de dos a cuatro horas. La de acción prolongada llega a la sangre después de varias horas y puede mantener el nivel de glucosa bajo durante 24 horas.

Insulina Glargina

La insulina glargina (Lantus) es un tipo de insulina de acción prolongada. Se caracteriza por su analogía con la insulina humana, por tener larga duración y por obtenerse a través de ingeniería genética. Se usa en el control de la diabetes tipo 1, cuando el cuerpo no fabrica insulina, y en la diabetes tipo 2, cuando el cuerpo no utiliza la insulina correctamente.

Su misión consiste en reemplazar la insulina que el organismo no produce y favorecer el paso del azúcar de la sangre a otros tejidos donde se genera energía. Además minimiza la producción de glucosa por parte del hígado y promueve la síntesis de proteínas. Se aplica una vez al día a la misma hora.

Insulina Glulisina

Por su parte, la insulina glulisina (Apidra) forma parte de las insulinas de acción rápida y es un análogo equipotente a la insulina humana. Se emplea en los tratamientos de la diabetes tipo 1 y tipo 2, cuando en el organismo no existe la insulina correcta para controlar los niveles de azúcar.

Luego de su aplicación comienza a funcionar de inmediato y tiene efectos más cortos. La dosis, indicada según las necesidades del paciente, se administra 15 minutos antes o justo después de comer, con la finalidad de controlar la glicemia.

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