La insulina es una hormona que ayuda a controlar la diabetes. No se puede tomar como una píldora o medicamento oral, porque las enzimas del estómago la descomponen antes de que ingrese al torrente sanguíneo. Por lo tanto, debe aplicarse mediante una inyección por vía subcutánea.

Esta inyección se hace con una aguja corta que ingrese el medicamento en la capa de grasa que se encuentra debajo de la piel y sobre el músculo. Cuando se inyecta en el músculo, se absorbe muy rápido, su efecto dura menos y duele más.

Sitios más comunes

Se recomienda que aquellas personas con diabetes que necesitan insulina cada día roten el lugar de aplicación para evitar lipodistrofia. Esto significa que la grasa se descompone o se acumula debajo de la piel, creando grumos o hendiduras que dificultan la absorción del medicamento.

Evita aquellas zonas con cicatrices, lunares o imperfecciones de la piel. Los mejores sitios para inyectarse la insulina son los siguientes:

  • Abdomen: esta zona del cuerpo facilita una absorción rápida de la insulina, además de que es fácil de alcanzar por la misma persona. Se puede aplicar la inyección en toda el área que abarca la parte inferior de las costillas y el pubis, sin hacerlo cerca del ombligo.
  • Muslos: se aconseja usar las áreas superior y externa del mismo, dejando una distancia en la parte superior de la pierna y la rodilla; es decir, en el centro. También puede ser aplicada por la misma persona.
  • Brazos: se aplica en la parte posterior por el tríceps, entre el codo y el hombro. Suele ser complicado de autoadministrar, por lo que se requiere el apoyo de alguien.
  • Espalda baja: con la ayuda de otra persona, en la región lumbar también se inyecta insulina, específicamente en la parte superior de los glúteos debajo de la cintura, entre las caderas.
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